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    Blog manuelgomez1a

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    Escrito por manuelgomez1a
    April 3rd, 2011
    desde Armenia, Colombia

    Cuando abrazas sienteas la sensación más hermosa de la vida. Todo se vuelve de colores y alegrías. Abraza sin miedo y vibra con la vida.


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    Que no sea demasiado tarde

    Escrito por manuelgomez1a
    March 2nd, 2011
    desde Armenia, Colombia

    Varias veces, he intentado escribir una nota, un artículo, una columna. He leído, escuchado, visto noticias y siempre destacan los mismos problemas, las mismas actitudes de la gente. Continúan la intolerancia, la falta de solidaridad y peor, la indiferenciaSigue en aumento el consumo de droga, los niños de once años ya beben, fuman y se refugian en los demás compañeros. Hace unos días, recorrí diferentes colegios. Tuve la fortuna de entrar a algunos salones y conversar con los estudiantes. Con algunos chistes y palabras de su vocabulario, intenté ganarme su confianza. Al final, lo logré. Entré a un grado 7º. Había niños y niñas de 11 y 12 años. Me llamó la atención un niño, porque entró tarde al salón, venía con su uniforme sucio, la camisa blanca, con un color oscuro, por fuera y el cabello desordenado. Entró y se sentó en la última fila. Abrió un cuaderno y puso sus pies contra el escritorio del frente. Los miré a todos y pude darme cuenta que estaban cansados y fatigados por el recreo del cual acababan de llegar. Treinta minutos corriendo por el patio en el cual no hay juegos, ni sillas. El patio es de tierra y por consiguiente, la polvareda que se levanta cuando corren y cuando se tropiezan alcanza a todos los que se hallan por ahí. Los salones son estrechos y los 35 estudiantes se apretujan en sus respectivos pupitres, donde caben tres, para dejar espacio al pupitre, que no escritorio, del profesor. No sabía por donde iniciar mi charla en serio, porque quería llegar a que me contaran muchas cosas suyas. Les conté una historia, inventada a última hora, pero me salió completa. Hicieron preguntas al respecto y salí avante. Luego, les conté acerca de algunos amigos drogadictos, quienes se encuentran en la calle pidiendo limosna, pero en su época fueron personas que se graduaron en universidad y gracias a la droga, perdieron hasta el amor propio.Miraba sus caritas atentas y por fin se me ocurrió preguntar: ¿Quiénes han tomado cerveza? Sin dudarlo, niños y niñas levantaron sus manos. Me arrimé a un pequeño y le pregunté: ¿Cuántos años tienes? 11, fue su respuesta. ¿Y te gusta la cerveza? Sí, mucho. Y así continué haciendo preguntas. ¿Quiénes han fumado? ¿Quiénes han dejado de venir por pereza? ¿A quiénes no los abrazan en casa? ¿Cuándo fue la última vez que los abrazaron?Les pedí que se levantaran y se abrazaran. Se miraban extrañados. Algunos no quisieron hacerlo. Otros, tenían como un signo de interrogación en su cabeza. Uno de ellos, con recelo, me dijo que no era lógico que dos hombres se abrazaran. Y otro, no había sido abrazado jamás. Salí pensativo. Si están en 7º, si solamente son compañeros y no tienen claro qué es amistad, si no saben qué es abrazarse, sentir amor, entonces, ¿Qué estamos haciendo? ¿Cuántos padres no saben abrazar a sus hijos? ¿Cuántos niños quisieran ser abrazados, pero no hay quién lo haga? Que no sea demasiado tarde.


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    Padres, hijos, afecto

    Escrito por manuelgomez1a
    February 25th, 2011
    desde Armenia, Colombia

    A veces, no sé ni qué pensar.  Durante estos días ha habido problemas en diferentes colegios. Peleas entre jóvenes y más grave, entre niñas y en muchos casos, por problemas sencillos, simples, solucionables. Estudiantes con armas en sus mochilas. En estos días, tuve charla con un padre de familia quien me dijo que quería a su hija, pero que ella, a su edad, debía hacer lo que él le indicaba. Que soñaba que su hija trabajara y no que pensara en viajar al exterior.Dos niñas de 13 años cada una, huyeron de su hogar porque una de las madres había amenazado con pegarle a una de ellas, si llegaba tarde a casa. Por miedo, se fueron. Un amigo me llamó a pedirme que colaborara en este caso. Fuimos a casa de una de las familias, hablé con la madre y me dijo que nada había pasado. Que se le hacía extraño que su hija hubiera huido de la casa. No se explicaba. Le pregunté que si ella abrazaba a su hija, me dijo que no. Que casi nunca lo hacía. Que si le daba mucho afecto y me dijo que muy poco. Que le era muy difícil. Allí estaba la abuela de la niña y le pregunté que si ella la había abrazado alguna vez. La señora empezó a llorar y me dijo que su madre nunca le había dado un abrazo. Ahí, comprendí muchas cosas. Le dije que, por favor, no castigara a su hija. La íbamos a encontrar, pero que el compromiso debería ser de abrazos y mucho afecto. Que mirara por el panorámico y no por el retrovisor. Me dijo que quería internar a su hija y le pedí que no hiciera eso, porque era peor. Que como era hija única, debería tenerla cerca, hablar con ella, sentirla. Luego, hablé con la Policía de infancia y adolescencia, quienes estuvieron dispuestos a colaborar. Periodistas amigos,  también se dispusieron a informar. Decidí acompañar a mi amigo, porque me pidió que fuésemos a buscarlas. Con base en algunos datos, localizamos lugares en los cuales podrían estar. Al finalizar la tarde, logramos ubicarlas. La lluvia no impidió que las siguiéramos por el barrio al cual llegamos, incluyendo una patrulla de la policía de infancia y adolescencia. Cuando nos acercamos, una de ellas empezó a llorar intensamente. “No quiero ir a mi casa”, “no quiero que mi mamá me vuelva a pegar”. Yo la abracé y me comprometí con ella. Nada le iba a pasar. Como a las nueve de la noche, nos reunimos con las dos familias. Conversamos. Les hablé acerca del afecto. Que esa palabra debía convertirse en realidad. Que entre padres e hijos, el afecto era muy importante. Cada madre le habló a su hija. Cada hija respondió. Hubo lágrimas y abrazos. Hubo perdón y se mostró el amor entre ellas. Regresé a casa, convencido de que había hecho algo por dos familias. Seguiré insistiendo en los abrazos, caricias y afecto entre padres e hijos. Mientras haya mucho afecto, habrá una relación más cercana, más diálogo y más alegría entre padres e hijos.


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    ¿Por qué los abrazos hoy 31?

    Escrito por manuelgomez1a
    December 31st, 2010
    desde Armenia, Colombia

    Porque hoy, aunque es un día especial, mañana también lo será.  Porque los abrazos se dan hoy y todos los días. Porque los abrazos son una gran medicina. Porque los abrazos fortalecen el espíritu. Porque los abrazos son importantes. Porque los abrazos no son para un momento de alegría, sino para todos los momentos difíciles. Porque ayudan a los demás. Porque se sienten y animan. Porque cuando abrazas te abrazan. Porque los abrazos reconcilian o aumentan el cariño. Porque los abrazos no se dan por rutina. Porque los abrazos aumentan la fe y hacen que los demás sonrían. Cuando recorro los colegios y salones, cuando hablo con docentes y padres de familia, los invito a abrazarse. Es una manifestación sincera de amistad. Muchas veces, no hay qué hablar, sino abrazar. Con el abrazo se dice todo. En ocasiones, cuando se va a un velorio, es mejor abrazar a la familia sin decir palabra alguna. Cuando se saluda a un amigo o a una amiga. Cuando se va a una fiesta. Cuando hay encuentros fugaces.Cuando se habla con los hijos, estos siempre esperan un abrazo. Los hijos sienten mucho amor cuando sus padres los abrazan, los besan, los miman. Si ello ocurriera con más frecuencia en las familias, no habría tanta soledad en los jóvenes. Los abrazos son especiales para aquellas personas que fácilmente se deprimen. Cuando alguien está llorando, es mejor no preguntarle qué le pasa, sino abrazarla. Esa persona se siente fuerte, se vuelve optimista y hasta puede decir: "Gracias, ¡lo necesitaba tanto!". Muchas veces requerimos de un abrazo. Sin que nadie nos pregunte, lo sentimos y recibimos fuerza, cariño, amor. Sé que muchas veces hay personas que no están enseñadas, porque nadie las abraza. Y recuerdo a los niños en un colegio, a quienes les pregunté por qué no lo hacían y me contestaron que no estaban enseñados. Que nadie les había dado un abrazo en su vida y que eso les parecía extraño.Recordar que los abrazos son gratis es muy importante. Existe una página a la cual se puede entrar: www.abrazosgratis.org No es una ONG, no es una organización, no es una empresa. Es un invento de quienes desean que este mundo empiece a cambiar, gracias a los abrazos. Abrazar es una grandiosa medicina. Transfiere energía, y da a la persona que es abrazada un estímulo emocional. Necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenernos, y doce para crecer. Un abrazo te hace sentir bien. La piel es el órgano más grande que tenemos y necesita mucho cariño. Un abrazo puede cubrir una gran parte de la piel y da el masaje que necesitas. Es también, una forma de comunicarse. Puede decir las cosas para las que no tienes palabras. La cosa más buena acerca de un abrazo es que no puedes dar uno sin recibir uno. Por eso, mi petición sincera, sencilla es que haya abrazos por doquiera. Que no se niegue un abrazo. Porque los abrazos son como vitaminas que producen energía y llenan el alma de amistad. Para todos, un gran abrazo.www.calarca.net  - manuelgomez1a@gmail.com – 3127704337


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    Escrito por manuelgomez1a
    August 13th, 2010
    desde Armenia, Colombia

    Los abrazos deben darse siempre. A alguien triste, a alguien alegre, a alguien melancólico, a alguien deprimido.

    Los abrazos contagian alegría, sonrisas, felicidad. Los abrazos aumentan el apetito, llenan el alma. Los abrazos satisfacen el corazón.

    Abrazar es fácil, seencillo, simple. Cuando abrazamos hay regocijo. Cuando abrazamos sentimos que la vida nos comunica vida. Cuando abrazamos, nuestros sentimientos fluyen y llenan la tierra de amor.


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    Un viaje en silencio

    Escrito por manuelgomez1a
    June 8th, 2010
    desde Armenia, Colombia

    El viernes, salimos para Pereira. Iba a acompañar a Jorge Morales, mi amigo, quien partiría para Londres. Arribó al condominio y yo ya me encontraba esperándolo. Cuando llegó, se bajó de su vehículo, nos abrazamos y lo noté muy alegre. Me dijo, conduzca hasta Pereira, porque quiero descansar.

    Al subirme, al lado derecho se hallaba su madre, Orfilia. Ella tiene 86 años. Su tristeza es grande, inmensa. Ella sabe que cada vez que su hijo se va, su soledad se acrecienta. Además, ya en dos ocasiones me ha dicho, que ya no lo vuelve a ver, que le da miedo su partida. Siempre la abrazo. Esas palabras me pegan duro.

    Callada, ensimismada, ni me saludó. Inclinó su cabeza y siguió mirando hacia el piso del carro. Encendí el automotor y nos dirigimos a Pereira. Al aeropuerto. A mitad de camino, Jorge me dijo que nos detuviéramos en El Roble a tomar aguadepanela con queso. Orfilia siguió ensimismada, callada, triste. Se bajó a regañadientes, pues había dicho que no quería comer nada, ni tomar algo. Que yo sabía por qué estaba así. Terminamos y continuamos el camino. Silencio absoluto. Nada de palabras o comentarios. Un silencio cómplice de la tristeza de Orfilia.

    Llegamos al aeropuerto. Esperamos a Jorge mientras llevaba sus maletas para que las revisaran y las pusieran directamente con destino Londres. Por fin, Orfilia me habló. Parecía tranquila. Luego, llegó Jorge y estuvimos charlando un buen rato. Tocamos diferentes temas, todos relacionados con detalles alegres de la vida y sin referencia al viaje.

    Por los parlantes se escuchó el llamado a los pasajeros. Jorge se levantó, tomó a su madre por el brazo y en silencio, llegamos a la puerta de salida o despedida. Orfilia le dio su bendición. Jorge pasó la puerta y observé cómo Orfilia, con su mirada triste, seguía los pasos de Jorge hasta cuando se perdió de nuestra vista.

    La abracé. Caminamos hacia el estacionamiento. Nos subimos y de regreso a Armenia, me habló de cuánto le dolía la partida de Jorge. Que era un suplicio el verlo irse. Que yo sabía cómo se sentía cada vez que el se despedía.

    Recordé una despedida que a mi también me dolió. Cuando fuimos a despedir a mi hija. Mientras Orfilia me hablaba, recuerdos me llegaron y me entristecieron. Lágrimas empezaron a nublar mi mirada. Ella me miró y entendió lo que me estaba sucediendo. Se dio cuenta que estaba recordando. Y me preguntó por Paula Andrea.

    Llegamos. La dejé en su casa. La llamé en la noche y ya estaba tranquila. La seguiré llamando y visitando. Sé cómo se siente. Ahí estaré.

    * Solo en la agonía de despedirnos somos capaces de comprender la profundidad de nuestro amor (George Eliot)


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    MÁS ABRAZOS

    Escrito por manuelgomez1a
    December 30th, 2008
    desde Armenia, Colombia

    QUE HOY Y SIWEMPRE HAYA MUCHOS ABRAZOS. PORQUE VALE LA PENA, PORQUE ES NECESARIO, PORQUE SE SIENTE LA VIDA MARAVILLOSAMENTE.


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    Escrito por manuelgomez1a
    December 30th, 2008
    desde Armenia, Colombia

    QUE HOY Y SIWEMPRE HAYA MUCHOS ABRAZOS. PORQUE VALE LA PENA, PORQUE ES NECESARIO, PORQUE SE SIENTE LA VIDA MARAVILLOSAMENTE.


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    LOS AMIGOS

    Escrito por manuelgomez1a
    September 18th, 2008
    desde Armenia, Colombia

    Un amigo es un tesoro vivo. Un regalo que la vida nos hace y muchas veces no sabemos agradecer o, ni siquiera reconocer. La amistad se siente y se percibe más allá de la presencia física. Es una compañía silenciosa que se recuesta en el alma y duerme con uno.

    El buen amigo es una posibilidad disponible y siempre lista, que no pregunta demasiado.

    La amistad es un cúmulo de secretos sin tapujos ni vergüenza que nos permite desnudar hasta el último jirón de nuestro ser, en la más absoluta confianza. Un amigo de verdad pocas veces hace daño y si se le va la mano, da la cara. Al compañero de andanzas no se le deja en la calle, ni se le acusa, ni se le señala. Se le aconseja, pero con cuidado. Se cuida y se respeta.

    Compañeros de cabecera, de angustias incomprendidas, de noches trasnochadas, de primeras borracheras y domingos de misa. Crecimos colectivamente. Juntos nos enredamos en la moda, en la vida, en las tardes soleadas de aburrimiento. Juntos fuimos y vinimos. Juntos descubrimos la vida y el asombro de una juventud que nadie entendía.

    No elegimos los amigos, simplemente, damos con ellos. Tropezamos con la coincidencia de una persona que se nos parece. Como una genéticas desconocida, una alianza sin parentesco tiene lugar.

    Si has descuidado a tus amigos o los tienes olvidados, desempólvalos. Una llamada basta. Abre el viejo álbum y activa la memoria afectiva. Te sorprenderá cuántos recuerdos aún perduran. No dudes, llámalos. Les alegrará que aparezcas de repente con los mismos chistes, una nueva panza y la misma risa de siempre.

    La amistad sincera no es un cuento cursi. Existe y palpita en cada consciencia humana como una forma limpia y honesta de querer a alguien por lo que realmente es.

    Mis amigos valen la pena. Pero no porque me quieran, sino porque realmente, valen la pena. Su amistad me enorgullece. No sé qué haría con la mala suerte de no tenerlos rondando mi soledad.


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    Adiós a una madre

    Escrito por manuelgomez1a
    May 1st, 2008
    desde Armenia, Colombia

    Hace unos días, una amiga radicada en Venezuela y quien siempre lee Calarca.com, me envió un mensaje y escribió lo siguiente: “Observé con mucho cuidado todos tus artículos publicados, dedicados a los niños, a la juventud, a la naturaleza, a tus hijos, a tu padre, entre otros, y no encontré alguno dedicado a tu mamá. Es por ello, desearía que para el día de la madre, escribas un segmento completo referente a ella. Sus enseñanzas, todo lo que recuerdas y lo que significa para ti. Hacer un homenaje en su honor. Seria bonito ¿no crees? Espero tu respuesta, ¿estás de acuerdo?” Inmediatamente, le contesté: “Sí. A ella le hice un artículo lleno de amor. Lo hice en mi habitación, mirando hacia la suya. Mientras lo escribía, mis lágrimas hacían que mis ojos se nublaran todo el tiempo. Lloré y lloré escribiendo.  Yo viajaría para Inglaterra una semana después. Ella quedaría ahí, en casa. Ese artículo lo guardé en un sobre y se lo entregué a una compañera de trabajo. Le dije que lo leyera en el momento oportuno. En su funeral”  Aprovechando que se acerca el Día de la Madre, busqué en el baúl de mis recuerdos el artículo mencionado y lo transcribo aquí:  Madre, He sido el más loco de tus hijos. Desgraciadamente, hoy, soy tu hijo ausente. Ese que tuvo que partir y al que le diste una bendición y un beso que jamás se borrarán de mí.  Hoy, estoy de nuevo aquí. Dios quiso separarnos físicamente, pero mi espíritu está aquí. Lo sé. No te he dejado sola.  Como toda madre buena que siempre desea lo mejor para sus hijos, me diste el permiso para partir a tierras lejanas. Hoy, recuerdo una canción y al instante, miro las estrellas. No necesito de muchas palabras para explicar qué se siente. Estoy alegre, porque Dios y los ángeles te han recibido y ya tienes tu parte en ese lugar que llaman cielo. Estoy alegre, porque siempre fuiste una mujer que se entregó a sus hijos y nos enseñaste el buen camino. Siempre nos supiste guiar. Estoy feliz, porque eres mi ángel guardián.  Estoy triste, porque sé que ya no volveré a ver tu sonrisa. Esa sonrisa de madre que todo lo alegra. No volveré a escuchar tus dulces palabras y tus consejos sinceros y plenos de ternura. Estoy triste, porque a mi retorno, no habrá el abrazo y el beso de una madre, de mi madre.  Pero, Dios sabe cómo haces sus cosas y es, por esa razón, por la cual pienso en muchas cosas hoy. Recurren a mi mente todos los juguetes y paseos. Los besos y las caricias. Los regaños y los consejos. Todo eso hizo que en mí hubieras formado un hombre pleno de alegría, amistades y simpatía.  Gracias madre. Son las dos palabras que puedo decir hoy. Gracias madre, porque madre hay una y no volveré a tener otra mujer a mi lado que pueda decirme: hijo, como lo hacías siempre.  Madre, hoy te rindo homenaje. Cristo nos pide fortaleza y eso tendré. Cristo nos pide fe y sé cuánto la necesito.  Madre, quiero arrepentirme hoy por todos esos detalles malos que tuve para contigo y por lo mal que pude comportarme. Sé que me oyes y eso me da confianza.  Estamos aquí todos tus hijos. Nadie se ha ido. Todos formamos una familia y aquí nos tienes. Madre, Dios es amor. Viva el amor. Te amo, madre querida.


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